Con ocasión de la fiesta de san Juan de Ávila, patrono del clero secular español, el Sr. Arzobispo ha dirigido este domingo, 10 de mayo, una carta a todos los sacerdotes de la Archidiócesis, «para felicitaros por vuestro sacerdocio y por vuestra entrega sacerdotal». Don Francisco recuerda que este año se cumplen 50 años de su canonización «y debe de ser para nosotros un estímulo en nuestro camino espiritual de unión con Dios».
«Entre las muchas cosas que el santo nos aconsejaba a los sacerdotes –afirma el Sr. Arzobispo– estaba que nunca nos olvidemos, pase lo que pase, del amor que Dios nos tiene en Cristo». Don Francisco recuerda a los sacerdotes de la Archidiócesis que «hemos sido conquistados por el amor de Jesucristo y ese amor primero no debemos perderlo, más bien todo lo contrario, hay que avivarlo cada día, en cada acto de amor sacerdotal que hacemos unidos a Cristo. Él nunca va a dejar de amarnos y es precisamente en esto donde radica nuestra confianza. La confianza no nace de lo que nosotros tenemos o somos capaces de hacer; la confianza se mantiene firme porque brota del amor que Cristo nos tiene».
Seguidamente, don Francisco da «las gracias a todos por la labor que estáis haciendo en los distintos lugares donde estáis desarrollando vuestro ministerio. Desde los párrocos, hasta los capellanes de hospitales, residencias de ancianos, profesores o capellanes de religiosas».
«Gracias especialmente –añade– a los sacerdotes mayores que con gran responsabilidad estáis haciendo el esfuerzo de cumplir con las normas establecidas. Gracias a todos los sacerdotes que os habéis ofrecido y estáis disponibles para ayudar, escuchar y acompañar a vuestros fieles y a todos los que de una manera u otra os lo piden. Es impresionante comprobar el celo por la salvación de las almas, buscando los medios que sean necesarios para que no se queden sin la ayuda espiritual que necesitan».
Recuerda también en su escrito el Sr. Arzobispo que «lo propio del sacerdote, además de la celebración eucarística, es ser hombre de oración; oración de intercesión por todos los afectados por la pandemia: difuntos, enfermos, familiares afectados de una manera u otra. Oración por los hermanos sacerdotes».
Y añade que «en esta fiesta de nuestro santo patrón os invito a elevar una oración sacerdotal por todos los sacerdotes de nuestra archidiócesis. Pedimos para que todos estemos disponibles a cumplir siempre la voluntad de Dios y que le respondamos con amor y generosidad. De una manera especial, tenemos presentes a los sacerdotes
que están celebrando este año sus bodas de oro y plata sacerdotales».
Una celebración sacerdotal cuando sea posible
En su carta de este domingo a los sacerdotes, don Francisco afirma que «es una pena que no hayamos podido tener la celebración sacerdotal de san Juan de Ávila como en los años anteriores».
«La idea –añade– es que podamos tener, cuando sea posible, una celebración sacerdotal todos juntos, donde podamos renovar nuestras promesas sacerdotales y donde podamos hacer el homenaje a nuestros hermanos sacerdotes que celebran sus bodas de oro y plata. Cuando se vea oportuno se os enviará una comunicación con la fecha designada»
Don Francisco termina su escrito desenado «que estos momentos sean de mayor unión con Dios, de mayor amor a los hombres y de más deseo de cielo».












































